Gisele miraba impasible como las gotas de lluvia golpeaban en el cristal de la ventana. Le daba igual que allí fuera estuviera sucediendo una de las peores tormentas vistas en los tres últimos años. No le importaba que hubieran dado la alerta roja y hubieran prohibido a la gente salir de sus casas. No sentía lastima por Sarah, a quien le hacía tanta ilusión ir al cine, y quien había visto sus planes acabados.
En aquellos instantes nada ni nadie le importaba, pues se sentía tan triste y apagada como aquel día. Solo había pequeños momentos en los que la rabia le vencía y le hacía gritar como los rayos que caían, pero luego todo eran lágrimas y estas, junto al ruido de la lluvia, acallaban cualquier prueba de lo rota que se sentía.
Sabía que tarde o temprano el sol volvería a aparecer detrás de aquellas oscuras nubes. Algún día se olvidaría de él, pero le había amado tanto durante tanto tiempo, que tenía derecho a olvidarlo todo y esperar a que saliera el sol para volver a renacer.
30 de abril de 2014
1 comentario:
Todo comentario es bienvenido. Sin embargo, me reservo el derecho a eliminar aquellos comentarios que sean malintencionados o cuyo único fin sea la autopromoción
Si quieres dejarme un enlace, debes ir a dónde pone Comentar como (debajo de la caja de comentarios) y ahí marcar la opción Nombre/URL De hacerlo de cualquier otra manera, el mensaje será eliminado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¡Hola! Soy María, del blog Literatura Estrambótica. Y sí, si se puede participar en la iniciativa de Yo escribo correctamente ;)
ResponderEliminar