Por
desgracia, esto no es un relato surrealista. Historias como estas hay
muchas en el día a día.
Sucede en muchos lugares, ante los ojos de algunos y la ignorancia de otros.
Sucede en muchos lugares, ante los ojos de algunos y la ignorancia de otros.
Perdidos
Nada.
Eso era lo que había. Ni ruidos, ni imágenes, ni siquiera color. No
podía pensar, hablar, ver u oír. Ni mi mente, ni mi consciencia
estaban ahí. Ni siquiera podía soñar. Era como no existir durante
un periodo de tiempo. Como irse a dormir y despertar al día
siguiente sin recordar nada. Como una parte de ti que te abandona sin
poder remediarlo.
En un momento dado, sentí un ligero cosquilleo. Luego
se hizo más intenso y al final fui consciente de que alguien me
estaba zarandeando, mientras me llamaba. Abrí los ojos y la luz del
cielo me deslumbró. Había visto la silueta de una persona, pero no
sabía quién. Me dispuse abrirlos de nuevo. Esta vez más despacio,
dejando que se habituaran a la luz del exterior y enfocando a la
persona que tenía ante mi. Estaba de rodillas y tenía el pelo
enmarañado y teñido de barro. Me miraba con ojos asustados y
preocupados.
—¡Effie!¿Estás bien? —preguntó la voz temblorosa
de mi hermano, Cam.
Tenía
trece años, igual que Rachel y yo. Eramos tricillizos y por tanto
ocupábamos mucho tiempo de atención a nuestros padres. Estábamos
en el comedor con la abuela cuando... ¿Cómo habíamos acabado ahí?
Lo único que recordaba era a Rachel diciendo que le daba miedo estar
a oscuras.
Miré a
mi alrededor buscando respuestas. Estábamos en la entrada de un
campo, junto a una gran cuneta, y no muy lejos podía ver el
quitamiedos de la carretera. Me
miré unos instantes. Tenía varios cortes y arañazos en las manos,
y la ropa sucia. Entonces miré a Cam y vi que tenía una gran mancha
de sangre en la pierna. Me acerqué a él asustada y me detuvo. La
sangre no era suya y no sentía ningún dolor.
—¿Dónde
está Rachel? —Me atreví a preguntar al vernos solos en aquel
lugar. Me levanté y caminé hacia la cuneta.
—No
lo se. Aquí solo estamos tú y yo. —Continué caminando,
observando el lugar. Buscando algo que me pudiera aportar alguna
información—. Effie, ¿no notas algo raro? —Me volví hacia él,
interrogante—. No se oye nada.
Presté
atención y escuché. Escuché un silencio absoluto e
insólito en un día de cielo despejado, dónde los pájaros deberían
destacar con sus maravillosos cantos o deberían oírse las
chicharras. Nos
miramos unos instantes y mi hermano se levantó del suelo para
acercarse a mi. En mi costumbre de apartarme el pelo de cara, mis
dedos se mancharon de sangre. Supuse que me debí dar un golpe con
algo, y como no me dolía, no le quise dar más importancia. Subimos
por la cuneta con cuidado, ya que tenía bastante pendiente, y
llegamos a la carretera. Me agarré al quitamiedos y vi que había un
trozo roto de una cinta policial.
—¿Qué
hacemos? —preguntó Cam con nerviosismo—. Aquí no hay nadie.
Miré
a ambos lados de la carretera. No se veía ningún coche y, por
supuesto tampoco se oía ninguno a lo lejos.
—Tal
vez deberíamos ver dónde lleva la carretera y seguramente
encontremos a alguien que pueda llamar a mamá o a papá. —Intenté
sonar segura. Aunque no sabía dónde acabaríamos y cuánto
tendríamos que caminar.
Nos
pusimos en marcha, en dirección al este, con la esperanza de llegar
a algún pueblo antes de que anocheciera.
En
ese mismo momento, un coche de la policía estacionó en el arcén,
ante la dura mirada del agente Martins. El agente se acercó al
coche, cuando vio salir de este a su compañero y a un alto hombre
con claro nerviosismo. Había pasado toda la noche en comisaría,
siendo interrogado y aportando todos los datos que fueran de ayuda.
Pero aún no le podía dejar descansar.
—Discúlpeme por hacerle venir en estas condiciones,
Tom. Se que esto es muy duro para ustedes, pero no hay forma de
apartarla de este lugar y la única persona a la que escuchará es a
usted. —Miró a la mujer que se encontraba al borde de la calzada,
junto a otro agente de la policía que intentaba convencerla en
vano—. Este es un tema muy delicado y no queremos tener que
recurrir a la fuerza, pero no puede estar aquí.
El hombre asintió con firmeza y se dirigió hacia la
mujer. Martins hizo una señal al otro agente para que se retirara y
ambos se reunieron de nuevo con sus compañeros, que continuaban con
la investigación.
La mujer parecía estar mirando a los agentes que
buscaban pistas en el descampado, pero él sabía que realmente no
estaba mirando a nadie. En el momento que les dieron la noticia, su
mente se había desconectado. Le rodeó la cintura con ternura y le
acarició la mejilla. Ni una sola lágrima. Había llorado tanto esa
noche, como para no volver a llorar durante meses.
—Cariño, deberíamos volver y descansar. —Ella no
dijo nada, ni hizo ningún gesto—. Quedándonos aquí no vamos a
cambiar nada, y tampoco ayudaremos a Rachel.
Tuvo
que contenerse por no llorar. No podía derrumbarse porque sino, tal
vez, no lograría recuperarse, y su hija todavía les necesitaba.
Abrazó a su mujer y le besó en la frente, luchando contra el dolor.
Habían
ido a cenar con unos amigos, para celebrar un cumpleaños y descansar
un poco de las cargas familiares. Dejaron a sus hijos con los abuelos
para que pasaran la noche ahí y al día siguiente comerían todos
juntos. La noche avanzaba sin incidentes cuando su mujer recibió
una llamada comunicándoles de un robo con secuestro en el domicilio
de sus padres. Su padre había sido herido de gravedad cuando
intentaba detener al ladrón, mientras otro implicado se llevaba a
los niños, ignorando las suplicas de la abuela.
No
mucho después del suceso, la policía fue alertada de una furgoneta
que se había estrellado en una curva cerrada de una carretera, en la
misma ciudad. Pero antes de que llegaran al lugar, los secuestradores
robaron el coche de un matrimonio extranjero, con los objetos robados
y —según informó el matrimonio— con dos niñas, amordazadas.
Una chica morenita de ojos achinados, y otra rubia de pelo rizado.
Rachel.
Cam
y Effie fueron encontrados junto a la cuneta, sin vida, debido al
impacto del accidente.
Cuando
el matrimonio retrató a uno de los secuestradores, que había sido
el que mostraba mayor nivel de agresividad, la policía le identificó
como a un pedófilo al que ya llevaban tiempo persiguiendo.
Cuando
consiguió convencer a su mujer de regresar a casa de su hermana, ya
que debido a las investigaciones y por seguridad, no les dejaban ir a
su casa, dos policías ayudaron a la mujer a subir al coche. Tom miró
por última vez el lugar del accidente, intentando mantenerse firme.
Algo le llamó la atención junto al quitamiedos. En la cinta
policial que colocaron la noche anterior, apareció la marca de dos
dedos ensangrentados, y después desapareció. El hombre sintió un
escalofrío se metió en el coche. Al menos Cam y Effie ya
descansaban. Esperaba encontrar a Rachel pronto.
***
¿Qué te ha parecido?
¡Hola! He leído tu relato y O.O. Me ha chocado el final, la verdad. ¿Forma parte de alguna historia tuya o es un relato independiente? (perdona mi ignorancia) ñ_ñ'
ResponderEliminarEn cualquier caso, te seguiré leyendo. :)
Es independiente. Se que choca, sí.Porque al principio no sabes qué sucede y ¡Pam! (No se me da bien escribir relatos cortos xDDDDD) Lo que quiere representar el final es que [QUE NADIE MIRE ESTO SI NO LO HA LEÍDO XD ] los niños estaban en ese momento ahí, junto a los padres, pero al haber muerto estaban en otra dimensión (por llamarlo de alguna manera) y por eso se veían solos. Es un poco hard... jajajaj
EliminarHola. Me gusta tu forma de expresarte. Gracias por compartir este relato. No sabia que eacribias. Deseando leer otros. Besos
ResponderEliminarNo puedo escribir mucho por falta de tiempo, pero es una cosa que me gusta mucho :)
EliminarGracias y nos vemos por tu blog
Me gusto mucho el relato aunque me dejaste O.o
ResponderEliminarLo creo, suele pasar jajajaja
Eliminar¡Holaa! Me ha encantado *-* Sí, es fuerte, pero no por eso menos real. Podría seguir leyendo más de esta pequeña historia, pero creo que como relato corto es mucho más impactante.
ResponderEliminarMe gusta mucho tu manera de escribir y de expresarte, seguiré leyendo todos los relatos que nos traigas.
¡¡Un beso!!
Coincido con Sarai en todo :3 es fuerte sin duda, pero no como esas historias/películas/leyendas urbanas que son superhardcore pero demasiado fuertes como para ser verdad. Es fuerte sin sonar irreal, cuestión que a veces se deja de lado (lo que me parece perfecto, pero si se quiere ser realista dejar de lado el realismo es algo tonto [?]). En resumen, que muy buen relatoooo! >.<
EliminarNo suelo escribir relatos así de corto porque se me da mejor extenderme ( creo que eso se ve solo con mirar mis comentarios jajajaj)
EliminarPero me pareció que este no quedaría mal. Intentaré escribir más, porque la verdad es que lo tengo muy de lado con todo el tema de los blogs, la auto, etc.
Básicamente quería escribir algo que hiciera pensar jajajajja.
Y sí Pepe, es una historia realista pero con su toque sobrenatural, raro, y que da yuyu jajaja .
Holaaaa! Me ha gustado mucho ^^ Yo también creo que el no seguir la historia es lo que le hace tan bueno :) Un besazo y enhorabuena! :)
ResponderEliminarMuchas gracias, Sara ^^
EliminarYo pensaba que si la seguía podía fastidiarlo jajajaj.
Un saludo y nos leemos
Como siempre, tu manera de escribir me maravilla. Devoro cada letra que escribes, y es que tienes muchísimo talento para encandilar al lector *-* El final me ha parecido impactante, y adoro esos finales.
ResponderEliminarDeseando seguir leyendo lo que sigas escriendo por muchísimos años.
Bueno, bueno.. eso de encandilar es discutible. Necesito recuperar practica y mejorar a saco.
EliminarGracias ^^
Woooolap :3
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, estas son las tipicas historias de mi estilo xD
un besito <3
Así que son estas... lo tendré en cuenta ^^
EliminarHola, hace poco que te sigo y nunca había leído nada tuyo, pero debo decir que este es un grandioso relato para una primera vez...
ResponderEliminarMe gusta tu forma de narrar y el hecho de que, a pesar de ser una historia realista, o basada en hechos que pueden ser reales, no pierde su toque paranormal.
Es justo el tipo de historias que me gusta escribir.
Si tus otros relatos son más surrelistas, entonces me voy a pegar una buena panzada con tus obras.
Creo que me vas a leer seguido por acá.
Hola, Gorelia.
EliminarYo soy de género fantástico, así que escribir algo realista sin meterle sus toques me cuesta jajajjaja.
Tengo algún par de historias por el blog, en " Relatos", pero al ser de antes, escribía peor, los quiero revisar todos jajajaja.
No sabía que tu también escribías. ^^
Me pasaré por tu blog, porque no lo conocía y nos leemos por ahí :)
Un relato muy impactante..
ResponderEliminarCuando el relato te deja con ganas de más, es que ha conseguido captar nuestra atención...
muy bueno¡¡ te sigo leyendo¡¡ un besazo¡¡¡
Qué bien lo haces¡¡¡
Muchas gracias ^^ Me alegra ver un comentario de este tipo porque siente que algo estás haciendo bien jajaja
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