1 de mayo de 2015

Relato: Perdidos.




Por desgracia, esto no es un relato surrealista. Historias como estas hay muchas en el día a día.
Sucede en muchos lugares, ante los ojos de algunos y la ignorancia de otros.





Perdidos



Nada. Eso era lo que había. Ni ruidos, ni imágenes, ni siquiera color. No podía pensar, hablar, ver u oír. Ni mi mente, ni mi consciencia estaban ahí. Ni siquiera podía soñar. Era como no existir durante un periodo de tiempo. Como irse a dormir y despertar al día siguiente sin recordar nada. Como una parte de ti que te abandona sin poder remediarlo.
En un momento dado, sentí un ligero cosquilleo. Luego se hizo más intenso y al final fui consciente de que alguien me estaba zarandeando, mientras me llamaba. Abrí los ojos y la luz del cielo me deslumbró. Había visto la silueta de una persona, pero no sabía quién. Me dispuse abrirlos de nuevo. Esta vez más despacio, dejando que se habituaran a la luz del exterior y enfocando a la persona que tenía ante mi. Estaba de rodillas y tenía el pelo enmarañado y teñido de barro. Me miraba con ojos asustados y preocupados.
 —¡Effie!¿Estás bien? —preguntó la voz temblorosa de mi hermano, Cam.
Tenía trece años, igual que Rachel y yo. Eramos tricillizos y por tanto ocupábamos mucho tiempo de atención a nuestros padres. Estábamos en el comedor con la abuela cuando... ¿Cómo habíamos acabado ahí? Lo único que recordaba era a Rachel diciendo que le daba miedo estar a oscuras.
Miré a mi alrededor buscando respuestas. Estábamos en la entrada de un campo, junto a una gran cuneta, y no muy lejos podía ver el quitamiedos de la carretera. Me miré unos instantes. Tenía varios cortes y arañazos en las manos, y la ropa sucia. Entonces miré a Cam y vi que tenía una gran mancha de sangre en la pierna. Me acerqué a él asustada y me detuvo. La sangre no era suya y no sentía ningún dolor.
¿Dónde está Rachel? —Me atreví a preguntar al vernos solos en aquel lugar. Me levanté y caminé hacia la cuneta.
No lo se. Aquí solo estamos tú y yo. —Continué caminando, observando el lugar. Buscando algo que me pudiera aportar alguna información—. Effie, ¿no notas algo raro? —Me volví hacia él, interrogante—. No se oye nada.
Presté atención y escuché. Escuché un silencio absoluto e insólito en un día de cielo despejado, dónde los pájaros deberían destacar con sus maravillosos cantos o deberían oírse las chicharras. Nos miramos unos instantes y mi hermano se levantó del suelo para acercarse a mi. En mi costumbre de apartarme el pelo de cara, mis dedos se mancharon de sangre. Supuse que me debí dar un golpe con algo, y como no me dolía, no le quise dar más importancia. Subimos por la cuneta con cuidado, ya que tenía bastante pendiente, y llegamos a la carretera. Me agarré al quitamiedos y vi que había un trozo roto de una cinta policial.
¿Qué hacemos? —preguntó Cam con nerviosismo—. Aquí no hay nadie.
Miré a ambos lados de la carretera. No se veía ningún coche y, por supuesto tampoco se oía ninguno a lo lejos.
Tal vez deberíamos ver dónde lleva la carretera y seguramente encontremos a alguien que pueda llamar a mamá o a papá. —Intenté sonar segura. Aunque no sabía dónde acabaríamos y cuánto tendríamos que caminar.
Nos pusimos en marcha, en dirección al este, con la esperanza de llegar a algún pueblo antes de que anocheciera.




En ese mismo momento, un coche de la policía estacionó en el arcén, ante la dura mirada del agente Martins. El agente se acercó al coche, cuando vio salir de este a su compañero y a un alto hombre con claro nerviosismo. Había pasado toda la noche en comisaría, siendo interrogado y aportando todos los datos que fueran de ayuda. Pero aún no le podía dejar descansar.
Discúlpeme por hacerle venir en estas condiciones, Tom. Se que esto es muy duro para ustedes, pero no hay forma de apartarla de este lugar y la única persona a la que escuchará es a usted. —Miró a la mujer que se encontraba al borde de la calzada, junto a otro agente de la policía que intentaba convencerla en vano—. Este es un tema muy delicado y no queremos tener que recurrir a la fuerza, pero no puede estar aquí.
El hombre asintió con firmeza y se dirigió hacia la mujer. Martins hizo una señal al otro agente para que se retirara y ambos se reunieron de nuevo con sus compañeros, que continuaban con la investigación.
La mujer parecía estar mirando a los agentes que buscaban pistas en el descampado, pero él sabía que realmente no estaba mirando a nadie. En el momento que les dieron la noticia, su mente se había desconectado. Le rodeó la cintura con ternura y le acarició la mejilla. Ni una sola lágrima. Había llorado tanto esa noche, como para no volver a llorar durante meses.
Cariño, deberíamos volver y descansar. —Ella no dijo nada, ni hizo ningún gesto—. Quedándonos aquí no vamos a cambiar nada, y tampoco ayudaremos a Rachel.
Tuvo que contenerse por no llorar. No podía derrumbarse porque sino, tal vez, no lograría recuperarse, y su hija todavía les necesitaba. Abrazó a su mujer y le besó en la frente, luchando contra el dolor. 

Habían ido a cenar con unos amigos, para celebrar un cumpleaños y descansar un poco de las cargas familiares. Dejaron a sus hijos con los abuelos para que pasaran la noche ahí y al día siguiente comerían todos juntos. La noche avanzaba sin incidentes cuando su mujer recibió una llamada comunicándoles de un robo con secuestro en el domicilio de sus padres. Su padre había sido herido de gravedad cuando intentaba detener al ladrón, mientras otro implicado se llevaba a los niños, ignorando las suplicas de la abuela.
No mucho después del suceso, la policía fue alertada de una furgoneta que se había estrellado en una curva cerrada de una carretera, en la misma ciudad. Pero antes de que llegaran al lugar, los secuestradores robaron el coche de un matrimonio extranjero, con los objetos robados y —según informó el matrimonio— con dos niñas, amordazadas. Una chica morenita de ojos achinados, y otra rubia de pelo rizado. Rachel.
Cam y Effie fueron encontrados junto a la cuneta, sin vida, debido al impacto del accidente.
Cuando el matrimonio retrató a uno de los secuestradores, que había sido el que mostraba mayor nivel de agresividad, la policía le identificó como a un pedófilo al que ya llevaban tiempo persiguiendo.


Cuando consiguió convencer a su mujer de regresar a casa de su hermana, ya que debido a las investigaciones y por seguridad, no les dejaban ir a su casa, dos policías ayudaron a la mujer a subir al coche. Tom miró por última vez el lugar del accidente, intentando mantenerse firme. Algo le llamó la atención junto al quitamiedos. En la cinta policial que colocaron la noche anterior, apareció la marca de dos dedos ensangrentados, y después desapareció. El hombre sintió un escalofrío se metió en el coche. Al menos Cam y Effie ya descansaban. Esperaba encontrar a Rachel pronto.



***


Puedes encontrar este relato en formato pdf aquí o leerlo en Wattpad
¿Qué te ha parecido?


 

19 comentarios:

  1. ¡Hola! He leído tu relato y O.O. Me ha chocado el final, la verdad. ¿Forma parte de alguna historia tuya o es un relato independiente? (perdona mi ignorancia) ñ_ñ'
    En cualquier caso, te seguiré leyendo. :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es independiente. Se que choca, sí.Porque al principio no sabes qué sucede y ¡Pam! (No se me da bien escribir relatos cortos xDDDDD) Lo que quiere representar el final es que [QUE NADIE MIRE ESTO SI NO LO HA LEÍDO XD ] los niños estaban en ese momento ahí, junto a los padres, pero al haber muerto estaban en otra dimensión (por llamarlo de alguna manera) y por eso se veían solos. Es un poco hard... jajajaj

      Eliminar
  2. Hola. Me gusta tu forma de expresarte. Gracias por compartir este relato. No sabia que eacribias. Deseando leer otros. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No puedo escribir mucho por falta de tiempo, pero es una cosa que me gusta mucho :)
      Gracias y nos vemos por tu blog

      Eliminar
  3. Me gusto mucho el relato aunque me dejaste O.o

    ResponderEliminar
  4. ¡Holaa! Me ha encantado *-* Sí, es fuerte, pero no por eso menos real. Podría seguir leyendo más de esta pequeña historia, pero creo que como relato corto es mucho más impactante.
    Me gusta mucho tu manera de escribir y de expresarte, seguiré leyendo todos los relatos que nos traigas.
    ¡¡Un beso!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido con Sarai en todo :3 es fuerte sin duda, pero no como esas historias/películas/leyendas urbanas que son superhardcore pero demasiado fuertes como para ser verdad. Es fuerte sin sonar irreal, cuestión que a veces se deja de lado (lo que me parece perfecto, pero si se quiere ser realista dejar de lado el realismo es algo tonto [?]). En resumen, que muy buen relatoooo! >.<

      Eliminar
    2. No suelo escribir relatos así de corto porque se me da mejor extenderme ( creo que eso se ve solo con mirar mis comentarios jajajaj)
      Pero me pareció que este no quedaría mal. Intentaré escribir más, porque la verdad es que lo tengo muy de lado con todo el tema de los blogs, la auto, etc.
      Básicamente quería escribir algo que hiciera pensar jajajajja.
      Y sí Pepe, es una historia realista pero con su toque sobrenatural, raro, y que da yuyu jajaja .

      Eliminar
  5. Holaaaa! Me ha gustado mucho ^^ Yo también creo que el no seguir la historia es lo que le hace tan bueno :) Un besazo y enhorabuena! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Sara ^^
      Yo pensaba que si la seguía podía fastidiarlo jajajaj.
      Un saludo y nos leemos

      Eliminar
  6. Como siempre, tu manera de escribir me maravilla. Devoro cada letra que escribes, y es que tienes muchísimo talento para encandilar al lector *-* El final me ha parecido impactante, y adoro esos finales.

    Deseando seguir leyendo lo que sigas escriendo por muchísimos años.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, bueno.. eso de encandilar es discutible. Necesito recuperar practica y mejorar a saco.
      Gracias ^^

      Eliminar
  7. Woooolap :3
    Me ha gustado mucho, estas son las tipicas historias de mi estilo xD
    un besito <3

    ResponderEliminar
  8. Hola, hace poco que te sigo y nunca había leído nada tuyo, pero debo decir que este es un grandioso relato para una primera vez...
    Me gusta tu forma de narrar y el hecho de que, a pesar de ser una historia realista, o basada en hechos que pueden ser reales, no pierde su toque paranormal.
    Es justo el tipo de historias que me gusta escribir.
    Si tus otros relatos son más surrelistas, entonces me voy a pegar una buena panzada con tus obras.
    Creo que me vas a leer seguido por acá.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Gorelia.
      Yo soy de género fantástico, así que escribir algo realista sin meterle sus toques me cuesta jajajjaja.
      Tengo algún par de historias por el blog, en " Relatos", pero al ser de antes, escribía peor, los quiero revisar todos jajajaja.

      No sabía que tu también escribías. ^^
      Me pasaré por tu blog, porque no lo conocía y nos leemos por ahí :)

      Eliminar
  9. Un relato muy impactante..
    Cuando el relato te deja con ganas de más, es que ha conseguido captar nuestra atención...
    muy bueno¡¡ te sigo leyendo¡¡ un besazo¡¡¡
    Qué bien lo haces¡¡¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias ^^ Me alegra ver un comentario de este tipo porque siente que algo estás haciendo bien jajaja

      Eliminar

Todo comentario es bienvenido. Sin embargo, me reservo el derecho a eliminar aquellos comentarios que sean malintencionados o cuyo único fin sea la autopromoción

Si quieres dejarme un enlace, debes ir a dónde pone Comentar como (debajo de la caja de comentarios) y ahí marcar la opción Nombre/URL De hacerlo de cualquier otra manera, el mensaje será eliminado.

¡COMPARTE!