Hoy traigo una entrada especial, porque el día lo merece.
Ayer por la tarde estaba tranquilamente en mi casa, cuando empecé a tener un dolor horrible que me dejó bastante incapacitada durante una hora y pico en la que al final fuimos a urgencias para nada. Y digo para nada, porque pasamos cuatro horas de espera, en las que, durante una hora no llamaron absolutamente a nadie y urgencias se llenó de gente. Hubo quienes, hartos de esperar durante horas y horas, se iban y después los médicos llamaban a gente que ya no estaba. Me sorprendió ver que no eran pocos. Al final mi madre y yo nos fuimos porque el dolor se fue reduciendo hasta un nivel soportable
si no me movía, y en llegar a casa, aunque mi intención era acercarme al ambulatorio, caí rendida de sueño.

Esta mañana todavía me encontraba mal, y iba a ir al médico, cuando pasé por delante del mercado del pueblo y en un puesto de libros de segunda mano encontré
El cuento número trece. Es un libro que llevaba tiempo queriendo leer y tener, pero que no había encontrado. (Algunos libros, pese a gustarme mucho, no me gusta comprarlos nuevos. Quiero encontrarlos de segunda mano, en cualquier lugar, sin buscarlo. Lo que le da un valor especial a ese libro.) Entonces me lo compré junto con
Marina, de Carlos Ruiz Zafón y fui para mi casa, sintiéndome algo mejor.
Al poco de llegar llamaron al timbre y esperanzada me asomé a la ventana y vi a la cartera con un paquete. Bajé corriendo las escaleras como una niña pequeña al estar segurisima de que era para mi y sabía qué era. Y efectivamente cuando miré el remitente vi que era de
Pasarán las horas y se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja.
Os comento que ella y yo hicimos un intercambio de libros, y al ser mi primer intercambio por correo postal, me hacía mucha ilusión, porque recibir paquetes y cartas siempre me ha encantado. Y además ha sido con ella, que aunque la conozco poco, ya me soporta bastante bien. ¿Sabéis lo que es soportarme? Es horrible, no lo aconsejo jajaja. Me cae bastante bien y de ahí toda esa emoción.
Dentro, ya sabía que estaría El libro de los portales, ¡pero no me esperaba ese detalle de la nota y los dulces! Me encantó porque hace dos semanas mi novio se volvió a su ciudad y he estado bastante triste por ello, y enfadada, y vengativa ... y vaya, básicamente insoportable jajajaja.
Puede parecer una tontería, y siendo como es de maja seguro que lo hace con más gente, pero aún así ese detalle dice mucho de ella y yo lo tengo en cuenta. Además, de la emoción y lo contenta que me puse se me pasó el dolor por completo, así que ha sido como una medicina muy dulce. Por lo que tengo que decir que me ha encantado conocerla.
Normalmente, la gente me gana con chocolate. ¡Montones de chocolate! Pero ellos no me escriben notitas tan monas. Y ya me he comido la mitad de la bolsita...
Espero que El traje del muerto haya llegado bien, que no te traumes con mi carta y espero seguir hablando contigo sin trastornarnos demasiado.