Todos devuelven una imagen distorsionada, porque cada fragmento le muestra un alma resquebrajada. La de un muchacho que ya no aguanta.
Algunas veces era valiente como un león y en otras see veía huyendo a través de un pasillo sin fin.

El tiempo no pasaba, en el mundo de las maravillas, y todos los espejos siempre se reían. Mostraban gente que era buena y al instante eran temidas. Falsos, crueles y cubiertos de mentiras. Amistades disfrazadas, como lobos bajo lana.
Se hacían añicos cuando, sin soportarlo más, contra el suelo los rompía. Los cortes del cristal ni siquiera los sentía. ¿ Cómo podía creer en lo que conocía, si cada vez que alguien nuevo llegaba, otra vez le hería?
¿Cuánta mentira se escondía detrás de las sonrisas que recibía? ¿ Por qué no tenía permitido rendirse y desaparecer? ¿ Por qué tenía que seguir sentado esperando encontrar la imagen en el espejo que no tuviera que romper?
Su agonía constante del no saber. ¿ A quién le importaba como a él y quién solo le quería ver desaparecer?.
Se sentía tan roto como espejo había en aquel lugar. Intentaba pegar los trozos para ver si así el reflejo se resignaba a dejarle marchar. Tal vez no merecía ser apreciado y visto en un buen lugar. Únicamente desterrado entre los rotos, descosidos y perdidos, olvidado y sin derecho para dejarse amar.
Puedes leer otros de mis relatos aquí.
Hola cosita, pedazo relato me has hecho!!!! ME encanta! (Por fin puedo entrar en blog)
ResponderEliminarTiene intensidad.
Besos
Espero que todos esos espejos los hayas roto en el mundo de las maravillas porque si por cada sonrisa fingida que te cruzas en la vida, rompes un espejo, vas a tener que trabajar hasta el amanecer para pagarlos. :-)
ResponderEliminarY, ahora en serio, todo el mundo tiene sus días de cristales rotos... cuando es joven. No es malo y se cura.
Saludos.