Cruzó el portal que solo ella podía traspasar y palpar, para ver su propio reflejo con la soga en el cuello.
Estaba en medio de una sala oscura, donde la única luz que había en el techo la alumbraba a ella, de pie en una silla con aquello en el cuello.
-¿Qué coño estás haciendo?- Le preguntó horrorizada.
Ella levantó la mirada lentamente con la mirada perdida.
-Pensar, ¿Qué haces tú aquí?
-No puedo concentrarme ante las cosas que pasan por nuestras cabezas.
Escucha un llanto y mira alrededor, pero no consigue ver nada, no sabe ni si quiera que sitio es aquél. Hace mucho frío y esta tiritando, huele a podrido por todos lados y se mira asustada a sí misma.-¿Qué sitio es este?-Pregunta con voz entre cortada.
-El abismo del temor.-La chica la miró interrogante.- O llámalo como quieras, a mi me es exactamente igual.
-Tus temores…son exactamente los mismos que los míos. –Dice asustada.
-Exacto.-Mira a la chica que comienza a pensar en cosas no agradables.- No te conviene pensar en tus temores o aparecerán.- De pronto la silla sobre la que se encontraba pareció ser impulsada por una fuerza sobrehumana y ella se quedó colgando de la soga, sintiendo una presión insoportable, pero a los pocos segundos cayó al suelo, para encontrarse atada con cuerdas al suelo.
-¿Y por qué estás aquí? –Pregunta con curiosidad.- Se que tú no eres Temor. Esta no es tu casa.
Ella intenta levantarse pero las cuerdas de sus piernas se lo impiden, al igual que las de las muñecas.
-Temor está en un rincón hundiéndose en un mar de lágrimas.-Susurra.
-¿Es Temor quien llora?-Preguntó de nuevo.
Ella niega con la cabeza.
-Son mis folios en blanco quienes lloran.
Hojas amontonadas sin nada plasmado en ellas.
Tristes condenados que no merecen estar aquí,
Pero gracias a mí lo están.
Porque solamente los se dejar vacios
Y cuando consigo llenarlos acaban por los suelos.
-No entiendo nada.-Le confiesa ella.- ¿Por qué esta aquí?
-Por qué no aguanto en pie y Temor me arrastró hasta aquí y solo me….-De pronto dejó de escuchar, la veía a ella articular pero no conseguía oír nada de su voz. Entonces comprendió lo que le había dicho antes, que no convenía que pensara en sus temores o aparecían y entonces pudo volver a oírla. Temía quedarse sorda del todo.
-No encuentro sentido a tus palabras.- Le dice algo apenada.
-¿Acaso algo de lo que yo diga tiene sentido?-Pregunta molesta.- ¿Por qué coño crees que estoy atada? No tengo alas, me encuentro atrapada entre letras amargas, no hay progresos, el ascensor baja. No le busco ya sentido a nada porque no encuentro ni mis palabras. Mi mente esta borrosa y confusa con temor a caer en la penumbra y ahora estoy aquí en la oscuridad con mis amigos los temores sin ganas de avanzar.-Le lanza una mirada de odio.-Me estorba tu felicidad en esta zona. Si quieres venir a verme tendrás que estar como yo.
Ella niega con la cabeza.
-Lo siento mucho, pero si quieres verme de nuevo tendrás que subir, date cuenta de que nadie volverá a bajar aquí por ti.